El surfista entre las dunas
A Sexual Fantasy
Decido ir a vivir en una isla. Era el 2004. Deseaba vivir en una isla alejada de la sociedad caĂłtica, una isla difĂcil, donde la naturaleza mandaba y no el ser humano. Una isla de viento, una isla con una naturaleza potente, con el ocĂ©ano, una isla con un carácter fuerte, una isla con olas, una isla de surfistas.
Me hablaron de Lanzarote. CorrespondĂa a mi idea: volcanes, arena negra, viento, naturaleza extrema.
Solo habĂa un vuelo desde Bologna una vez por semana. Llego al aeropuerto y no tenĂa ni idea de donde iba a dormir aquella noche, ni a vivir el resto de mi tiempo ahĂ, que no sabĂa cuánto iba a ser. HabĂa preguntado a amigos de amigos que me recomendaron Famara, un pueblo de surfistas alejado del resto de la isla y lleno de guapos surfistas. Un pueblo tranquilo. Al aeropuerto vi un par de chicos y les preguntĂ© cĂłmo llegar al pueblo de Famara y en que hostal me recomendaban quedarme. Se pusieron a reĂr y me explicaron que no habĂa manera de llegar desde el aeropuerto, ni existĂan hostales en Famara, ni hoteles. Me ofrecen ir con ellos y quedarme en su casa por un mes hasta que encontrara algo. Me pareciĂł estupendo y aceptĂ©.
Llegamos a Famara por la noche, no habĂa ni una luz, sentĂa solamente el ruido del ocĂ©ano y del viento tan potente que parecĂan gritos de un espĂritu espantoso.
Por la mañana siguiente me despierto, intento salir pero el viento me cerraba la puerta, yo la abrĂa y el viento me la cerraba. Por la ventana me di cuenta de que el viento era muy fuerte, y que habĂa una tormenta de arena y el ocĂ©ano estaba muy movido. No habĂa nadie por la calle. ParecĂa un pueblo western abandonado al lado de un ocĂ©ano impetuoso. Era difĂcil tambiĂ©n ver por las ventanas porque la arena habĂa cubiertos los vidrios. No me quedaba otra que esperar.
DespuĂ©s de dos dĂas, pude salir de casa. Hacia frio y llevaba una chaqueta impermeable.
Me pasaron el contacto de una chica que era una amiga de una amiga que me diĂł cita en frente de una escuela de surf para ir a dar una vuelta a la isla con su furgoneta.
Me puse ahĂ en frente esperándola y de repente llega un chico guapĂsimo, alto, rubio, con un cuerpo increĂble, un surfista.
Me pregunta: “¿Hola, que haces?” y yo: “Espero a una amiga”, “ Eres nueva de aqu�”, “Si” “ Y no conoces la isla?”, “No, acabo de llegar pero no pude salir de casa por la tormenta”. “ Y dónde vives?” “Ahà en la casa en frente”.
Llega mi amiga, me despido y me voy.
Vuelvo a las siete de la tarde y se habĂa despejado, no hacia tanto frio como antes.
HabĂa dado una pequeña vuelta a la isla y mi amiga me dejĂł en frente de mi casa.
Voy para subir a mi piso y mientras me acerco a la puerta, sale de un coche un tĂo, era el surfista.
Me estaba esperando. Me dijo: “Hola, he pensado que ibas a volver sobre esta hora y visto que trabajo en la escuela de surf he pensado esperarte”. Yo me quedĂ© bastante sorprendida y me quedĂ© sin palabras porque era realmente guapĂsimo.
Me dijo: “Has conocido la playa de San Juan?”, y yo: “ No, no he estado por ahà hoy”. “Si quieres te llevo”, y yo: “Si, vale, porque no”. Y subà en el coche.
No sabĂa muy bien lo que estaba haciendo pero el tĂo me diĂł buena vibra y la verdad es que no sĂ© resistirme a un guapo.
Llegamos a la playa, salimos del coche y veo que coge unas toallas. Pienso: “ y las toallas son para qué?” pero no digo nada.
Va directo hacia una duna, extiende la toalla dentro de una casita hecha por piedras volcánicas negras, como se usa mucho en la isla para protegerse del viento y poderse relajar al sol.
Me dice: “siĂ©ntate y relájate”, y yo que pensaba que querĂa fumar un porro o hablar, lo hice. Luego me pregunta:” Quieres un masaje? Si llegas directa de la ciudad, te hará falta” Y yo ingenuamente pienso: pues si, es verdad. Y me tumbo boca abajo, como Ă©l me dijo.
Empieza a quitarme la ropa: mi chaqueta, y los pantalones. Me quedo con una t-shirt y las bragas del bañador de abajo. Me hice quitar la ropa, en aquel momento no pensaba en nada, solo querĂa disfrutar del momento y de lo que estaba pasando sin hacerme demasiadas preguntas.
Empieza a masajearme las piernas, suavemente pero de manera intensa. Me estaba relajando. Luego me quita la camiseta, no tenĂa nada más y empieza a masajearme la espalda. Yo siento su tacto y empiezo a sentirme excitada. Llega a los glĂşteos que toca de manera muy intensa, tocándolos prepotentemente y tocándolos fuerte. Yo me estaba poniendo muy cachonda y en aquel momento solo deseaba que siguiera y que empezara a follarme duramente y pasionalmente. Me masajea las nalgas, y empieza a poner los dedos en mi vagina, masturbándome el clĂtoris y luego poniendo los dedos adentro. Yo estaba gozando y estaba mojadisima. Sigue haciĂ©ndolo y haciĂ©ndolo, mi respiro se estaba haciendo ruidoso, estaba cada vez más excitada. Me quita las bragas del bikini, me levanta las nalgas, me levanta las piernas y empieza a limarme el coño desde arriba. Detrás el ruido del ocĂ©ano y del viento. Hacia frio, creo, pero no importaba, yo estaba completamente denuda. No sabĂa dĂłnde estábamos, si pasaba gente, pero me daba totalmente igual, a lo contrario, todo me excitaba más y más.
Limaba de manera excelente, las lengua dura y suave a la vez, y mis suspiros se hacĂan cada vez más y más, sentĂa que me estaba subiendo un calor desde adentro, empecĂ© a sudar, a percibir que mi cuerpo estaba por explotar de placer, cada más, más y más intenso, se estaba acercando el momento hasta que tuve un orgasmo y gritĂ© de placer. El me da la vuelta, me acerca su polla y yo lo Ăşnico que querĂa en aquel momento era chupársela, me encanta chupar pollas, y querĂa hacerlo bien, lo mejor que podĂa, con la lengua, con la mano y recambiando el placer que Ă©l me habĂa dado. Se la chupĂ© como yo sĂ© que soy capaz de hacer muy bien, el gozaba y gozaba, y más gozaba y más lo hacĂa y yo gozaba tambiĂ©n, la lengua hacia el el culo, las manos tocaba sus pelotas, que yo me ponĂa en la boca tambiĂ©n mientras le masturbaba la pòlla, y luego la chupaba y la chupaba hasta que me di cuenta de que no podĂa mas, querĂa metĂ©rmela, no querĂa esperar mas, y me cogiĂł de rodilla y por detrás y me la metiĂł adentro. Estábamos desnudos, en una duna, al lado del ocĂ©ano, en el medio de un desierto, con los volcanes a nuestro alrededor, y nada mas.
El placer nos estaba invadiendo, yo estaba en trance, no entendĂa nada, solo me dejaba llevar por el placer intenso e inmenso. Gritábamos de placer, yo le digo jadeando, despuĂ©s de un buen rato que quiero ponerme arriba, para poder tener otro orgasmo, el vaginal.
Le subo arriba, me chupa las tetas, yo quiero chuparle una vez más la polla para que la tenga más y más dura y lista para entrar en mi cueva de placer. Le limo todo el pecho subiendo, le chupo los pezones y le subo arriba, y me la pongo dentro.
Me invadiĂł una polla de placer, su polla estaba dura y recta, y la sentĂa toda y gozo de placer. Me dejo llevar hasta tener un orgasmo y gritar al aire y al viento de esa isla increĂble.
El me avisa que estaba por correrse, y me quita de encima suyo y se la quiero chupar hasta tragarme su semen, como regalo de su fantástica bienvenida.
Cuando acaba nos tumbamos desnudos y felizmente agotados mirando el ciel, y nos reĂmos muchĂsimo. No sabĂa cuanto tiempo habĂa pasado.
Me pregunta: “ Te gustó la sorpresa?” y yo” Wow, la mejor bienvenida a la isla”
De hecho fueron seis meses de puro e increĂble sexo fue como un bautizo a lo que iba a venir.
Nos vestimos y me llevĂł a casa.
Nunca más follĂ© con Ă©l, ni lo vi, pero fue la mejor bienvenida que podĂa imaginarme.
I decide to live on an island. It was 2004. I wanted to live on an island far from chaotic society, a difficult island, where nature ruled and not the human being. An island of wind, an island with a powerful nature, with the ocean, an island with a strong character, an island with waves, an island of surfers.
They told me about Lanzarote. It corresponded to my idea: volcanoes, black sand, wind, extreme nature.
There was only one flight from Bologna once a week. I arrive at the airport and I had no idea where I was going to sleep that night, nor to live the rest of my time there, that I didn't know how much it was going to be. I had asked friends of friends who recommended Famara, a surf town far from the rest of the island and full of handsome surfers. A quiet town At the airport I saw a couple of guys and asked them how to get to the town of Famara and in which hostel they recommended me to stay. They laughed and explained to me that there was no way to get from the airport, there were no hostels in Famara, or hotels. They offer me to go with them and stay at home for a month until I find something. I thought it was great and I accepted.
We arrived at Famara at night, there was not a light, I only felt the noise of the ocean and the wind so powerful that they looked like screams of a frightening spirit.
The next morning I wake up, I try to get out but the wind closed my door, I opened it and the wind closed it. Through the window I realized that the wind was very strong, and that there was a sandstorm and the ocean was very moved. There was no one down the street. It looked like an abandoned western town next to an impetuous ocean. It was also difficult to see through the windows because the sand had covered the glass. I had no choice but to wait.
After two days, I was able to leave home. It was cold and wearing a waterproof jacket.
I was contacted by a girl who was a friend of a friend who gave me an appointment in front of a surf school to go around the island with her van.
I stood there waiting for her and suddenly a beautiful, tall, blond boy arrives, with an incredible body, a surfer.
He asks me: “Hello, what are you doing?” And I: “I wait for a friend”, “Are you new from here?”, “Yes” “And you don't know the island?”, “No, I just arrived but I couldn't leave home because of the storm ”. "And where do you live?" "There in the house in front."
My friend arrives, I say goodbye and I leave.
I return at seven in the afternoon and it had cleared, not as cold as before.
I had taken a little tour of the island and my friend left me in front of my house.
I go to my apartment and as I approach the door, a guy gets out of a car, he was the surfer.
I was waiting. He told me: "Hi, I thought you were going to come back at this time and seeing that I work at the surf school I have thought to wait for you". I was quite surprised and I was speechless because I was really beautiful.
He said: "Have you known the beach of San Juan?", And I: "No, I have not been around today." "If you want, I'll take you," and I: "Yes, okay, why not." And I got in the car.
I didn't know very well what I was doing but the guy gave me a good vibe and the truth is that I don't know how to resist a handsome man.
We arrived at the beach, we got out of the car and I see that he takes some towels. I think: "and the towels are for what?" But I say nothing.
It goes straight to a dune, spreads the towel inside a small house made of black volcanic stones, as it is widely used on the island to protect itself from the wind and relax in the sun.
He tells me: "Sit back and relax," and I thought I wanted to smoke a joint or talk, I did it. Then he asks me: “Do you want a massage? If you arrive directly from the city, you will need it ”And I naively think: well yes, it is true. And I lay on my stomach, as he told me.
Start taking off my clothes: my jacket, and my pants. I keep a t-shirt and the bottom swimsuit panties. I made myself take off my clothes, at that time I didn't think about anything, I just wanted to enjoy the moment and what was going on without asking myself too many questions.
Start massaging my legs, gently but intensely. I was relaxing. Then he takes off my shirt, I had nothing else and starts to massage my back. I feel his touch and I begin to feel excited. He reaches the buttocks he touches very intensely, touching them arrogantly and touching them loudly. I was getting very horny and at that moment I just wanted him to continue and start fucking me hard and passionately. I massage my buttocks, and start putting my fingers in my vagina, masturbating my clitoris and then putting my fingers inside. I was enjoying and very wet. Keep doing it and doing it, my breathing was getting loud, I was getting more excited. He takes off my bikini panties, lifts my buttocks, lifts my legs and starts filing my pussy from above. Behind the noise of the ocean and the wind. It was cold, I think, but it didn't matter.
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